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CARACTERÍSTICAS
MANIFESTACIONES
CULTURALES
Romanticismo
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Romanticismo
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Romanticismo
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rumano y húngaro
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Romanticismo
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Otros
romanticismos en latinoamerica

Viajero frente al mar de niebla
(1818), de Friedrich.
El Romanticismo es un movimiento cultural y político originado en
Alemania y en el Reino Unido a finales del siglo XVIII como una reacción
revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Clasicismo,
dándole importancia al sentimiento. Su característica fundamental es la
ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas
estereotipadas. La libertad auténtica es su búsqueda constante, por eso es que
su rasgo revolucionario es incuestionable. Debido a que el romanticismo es una
manera de sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo es que se
presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla;
incluso dentro de una misma nación se desarrollan distintas tendencias
proyectándose también en todas las artes.
Se desarrolló fundamentalmente en la primera mitad del siglo XIX,
extendiéndose desde Inglaterra a Alemania. Después a Francia, Italia,
Argentina, España, México, etc. Su vertiente literaria se fragmentaría
posteriormente en diversas corrientes, como el Parnasianismo, el Simbolismo,
el Decadentismo o el Prerrafaelismo, reunidas en la denominación general de
Postromanticismo, una derivación del cual fue el llamado Modernismo
hispanoamericano. Tuvo fundamentales aportes en los campos de la literatura,
el arte y la música. Posteriormente, una de las corrientes vanguardistas del
siglo XX, el Surrealismo, llevó al extremo los postulados románticos de la
exaltación del yo.
CARACTERÍSTICAS

Saturno devorando a un hijo,
una de las Pinturas Negras de Goya, realizada durante el Trienio Liberal
(1820–1823), y que, so capa mitológica, alude a la famosa frase de Vergniaud
poco antes de ser guillotinado: «La Revolución devora a sus propios hijos».
El Romanticismo es una reacción contra el espíritu racional y crítico de la
Ilustración y el Clasicismo, y favorecía, ante todo:
-
La conciencia del Yo como entidad autónoma y fantástica
-
La primacía del Genio creador de un Universo propio.
-
La supremacía del sentimiento frente a la razón neoclásica.
-
La fuerte tendencia nacionalista.
-
La del liberalismo frente al despotismo ilustrado.
-
La de la originalidad frente a la tradición clasicista.
-
La de la creatividad frente a la imitación neoclásica.
-
La de la obra imperfecta, inacabada y abierta frente a la obra perfecta,
concluida y cerrada.
Es propio de este movimiento:
-
Un gran aprecio de lo personal, un subjetivismo e individualismo absoluto,
un culto al yo fundamental y al carácter nacional o Volksgeist,
frente a la universalidad y sociabilidad de la Ilustración en el siglo XVIII;
en ese sentido los héroes románticos son, con frecuencia, prototipos de
rebeldía (Don Juan, el pirata, Prometeo) y los autores románticos quebrantan
cualquier normativa o tradición cultural que ahogue su libertad, como por
ejemplo las tres unidades aristotélicas (acción, tiempo y lugar) y la de
estilo (mezclando prosa y verso y utilizando polimetría en el teatro), o
revolucionando la métrica y volviendo a rimas más libres y populares como la
asonante.
-
Igualmente, una renovación de temas y ambientes, y, por contraste al Siglo
de las Luces (Ilustración), prefieren los ambientes nocturnos y luctuosos,
los lugares sórdidos y ruinosos (siniestrismo); venerando y buscando tanto
las historias fantásticas como la superstición, que los ilustrados y
neoclásicos ridiculizaban.
-
Un aspecto del influjo del nuevo espíritu romántico y su cultivo de lo
diferencial es el auge que tomaron el estudio de la literatura popular
(romances o baladas anónimas, cuentos tradicionales, coplas, refranes) y de
las literaturas en lenguas regionales durante este periodo: la gaélica, la
escocesa, la provenzal, la bretona, la catalana, la gallega, la vasca...
Este auge de lo nacional y del nacionalismo fue una reacción a la cultura
francesa del siglo XVIII, de espíritu clásico y universalista, dispersada
por toda Europa mediante Napoleón.
-
El Romanticismo se expandió también y renovó y enriqueció el limitado
lenguaje y estilo del Neoclasicismo dando entrada a lo exótico y lo
extravagante, buscando nuevas combinaciones métricas y flexibilizando las
antiguas o buscando en culturas bárbaras y exóticas o en la Edad Media, en
vez de en Grecia o Roma, su inspiración.
-
Frente a la afirmación de lo racional, irrumpió la exaltación de lo
instintivo y sentimental. «La belleza es verdad».
-
Evocación del pasado. Se alejaron de la realidad evadiendo el tiempo.
Predominaron en ellos los sentimientos de tristeza, melancolía, amor a la
soledad, escenarios lúgubres, descontento.
-
Deseo de libertad del individuo, de las pasiones y de los instintos que
presenta el «yo», subjetivismo e imposición del sentimiento sobre la razón.
-
En consonancia con lo anterior, y frente a los neoclásicos, una mayor
valoración de todo lo relacionado con la Edad Media, frente a otras épocas
históricas.
Lugares de reunión
Los lugares donde se reunían los románticos eran muy diversos.
Fuera de las redacciones de las revistas románticas, existían determinadas
tertulias, como por ejemplo El Parnasillo en Madrid, o, en
París, El Arsenal, del cual, si hemos de creer a Alphonse de
Lamartine, «era la gloria Víctor Hugo y el encanto Charles Nodier» (Las
Noches, de Alfred de Musset, precedida del estudio de dicho poeta por A.
Lamartine. Madrid: Biblioteca Universal, 1898). En este cenáculo reuníanse
entre otros Alfred de Musset, Alfred de Vigny, Boulanger, Deschamps, Emile y
Antoine Sainte-Beuve, etc.
También los rusos tuvieron su cenáculo: la Sociedad del Arzamas
(La revolución y la novela en Rusia, por Emilia Pardo Bazán, Madrid, s.
a., pág. 245).
El espíritu romántico
El estilo vital de los autores románticos despreciaba el
materialismo burgués y preconizaba el amor libre y el liberalismo en política,
aunque hubo también un Romanticismo reaccionario, representado por
Chateaubriand, que preconizaba la vuelta a los valores cristianos de la
Edad Media. El idealismo extremo y exagerado que se buscaba en todo el
Romanticismo encontraba con frecuencia un violento choque con la realidad
miserable y materialista, lo que causaba con frecuencia que el romántico
acabara con su propia vida mediante el suicidio. La mayoría de los
románticos murieron jóvenes. Los románticos amaban la naturaleza frente a la
civilización como símbolo de todo lo verdadero y genuino.
Romanticismo musical

Franz Schubert
Comenzó en Alemania, partiendo de Beethoven y siendo seguido por Carl
Maria von Weber en 1786 y Félix Mendelssohn. Es un estilo
musical imaginativo y novelesco. Este movimiento afectó a todas las artes y se
desarrolló sobre todo en Francia y Alemania.
La estética del romanticismo se basa en el sentimiento y la emoción. En el
romanticismo se piensa que la música pinta los sentimientos de una manera
sobrehumana, que revela al hombre un reino desconocido que nada tiene que ver
con el mundo de los sentimientos que le rodea.
El estilo romántico es el que desarrolla la música de programa y el cromatismo
de una forma predominante. Se da a lo largo de todo el siglo XIX, aunque al
principio del siglo XX se entra en el impresionismo.
De forma diferente a la Ilustración dieciochesca, que había destacado en los
géneros didácticos, el Romanticismo sobresalió sobre todo en los géneros
lírico y dramático; en este se crearon géneros nuevos como el melólogo o
el drama romántico que mezcla prosa y verso y no respeta las unidades
aristotélicas. Incluso el género didáctico pareció renovarse con la aparición
del cuadro o artículo de costumbres. La atención al yo hace que empiecen a
ponerse de moda las autobiografías, como las Memorias de ultratumba
de François René de Chateaubriand. También surgió el género de la novela
histórica y la novela gótica o de terror, así como la leyenda, y se prestó
atención a géneros medievales como la balada y el romance. Empiezan a
escribirse novelas de aventuras y folletines o novelas por entregas.

MANIFESTACIONES CULTURALES

Friedrich Schelling. Johann Gottlieb Fichte
Romanticismo alemán
El Romanticismo alemán no fue un movimiento unitario. Por ello se
habla en las historias literarias de varias fases del Romanticismo. Una etapa
fundamental fueron los años noventa del siglo XVIII (Primer Romanticismo),
pero las últimas manifestaciones alcanzan hasta la mitad del siglo XIX.
Los filósofos dominantes del romanticismo alemán fueron Johann Gottlieb Fichte
y Friedrich Wilhelm Joseph Schelling (los fundadores del Idealismo Alemán).
Los
autores más importantes son Novalis, Ludwig Tieck, Friedrich Schlegel,
Clemens Brentano, August Wilhelm Schlegel, Achim von Arnim, E.T.A. Hoffmann, y
Friedrich Hölderlin.

Novalis Ludwig Tieck
Friedrich von Schlegel

Clemente Brentano August Wilhelm von Schlegel Achim von
Arnim

E.T.A. Hoffmann Friedrich Hölderlin Heinrich Heine
Postromántico se puede considerar a Heinrich Heine.

Romanticismo francés

Madame de Staël
El Romanticismo francés tuvo su manifiesto en Alemania
(1813), de Madame de Staël, aunque el gran precursor en el siglo XVIII
fue Jean-Jacques Rousseau, autor de Confesiones, Ensoñaciones
de un paseante solitario, el Emilio, Julia, o La Nueva Eloísa
y El contrato social, entre otras obras.

Charles Nodier Fotografía de Victor Hugo en 1885

Fotografía de Alphonse de Lamartine (1856) Alfred Victor de
Vigny
En el siglo XIX sobresalieron Charles Nodier, Víctor Hugo,
Alphonse de Lamartine, Alfred Victor de Vigny, Alfred de Musset, George Sand,
Alexandre Dumas (tanto hijo como padre), entre otros; son los mayores
representantes de esta estética literaria.

Alfred de Musset Retrato de George Sand en su
juventud.

Alexandre Dumas (padre) Alexandre Dumas (hijo)

Romanticismo inglés

Lord Byron vestido
de albanés, obra de Thomas Phillips de 1813.
El Romanticismo comenzó en Inglaterra casi al mismo tiempo que en
Alemania; en el siglo XVIII ya habían dejado sentir un cierto apego escapista
por la Edad Media y sus valores poetas falsarios inventores de heterónimos
medievales como James Macpherson o Thomas Chatterton, pero el
movimiento surgió a la luz del día con los llamados poetas lakistas (Wordsworth,
Coleridge, Southey), y su manifiesto fue el prólogo de Wordsworth a sus
Baladas líricas, aunque ya lo habían presagiado en el siglo XVIII Young
con sus Pensamientos nocturnos o el originalísimo William Blake.

William Wordsworth Samuel Taylor Coleridge
Robert Southey

William Blake
Lord Byron, Percy Bysse Shelley y John Keats son los poetas canónicos del Romanticismo inglés. Después
vinieron el narrador Thomas De Quincey, y Elizabeth Barrett Browning
y su marido Robert Browning, este último creador de una forma poética
fundamental en el mundo moderno, el monólogo dramático.

Lord Byron

Percy Bysshe Shelley

John Keats

Thomas de Quincey Elizabeth Barrett Browning Robert
Browning
En narrativa destaca Walter Scott, creador del género de novela
histórica moderna con sus ficciones sobre la Edad Media inglesa, o las novelas
góticas El monje de Lewis o Melmoth el Errabundo, de
Charles Maturin.

Walter Scott

Romanticismo español
En España la ideología romántica tuvo precedentes en los
afrancesados ilustrados españoles, como se aprecia en las Noches lúgubres
de José de Cadalso o en los poetas prerrománticos (Nicasio Álvarez Cienfuegos,
Manuel José Quintana...), que reflejan una nueva ideología presente ya en
figuras disidentes del exilio, como José María Blanco White. Pero el lenguaje
romántico propiamente dicho tardó en ser asimilado, debido a la reacción
emprendida por Fernando VII tras la Guerra de la Independencia, que
impermeabilizó en buena medida la asunción del ideario romántico.

José de Espronceda es el prototipo de poeta romántico en España.
Liberal exaltado, activista político y lírico desbordado, su temprana muerte a
los 34 años lo convirtió en el poeta del Romanticismo español por excelencia.
A pesar de ello, ya en la segunda década del siglo XIX, el
diplomático Juan Nicolás Böhl de Faber publicó en Cádiz una serie de
artículos entre 1818 y 1819 en el Diario Mercantil a favor del teatro de
Calderón de la Barca contra la postura neoclásica que lo rechazaba, que suscitó
un debate en torno a los nuevos postulados románticos. Más tarde, en el
periódico barcelonés El Europeo (1823-1824), Bonaventura Carles Aribau y
Ramón López Soler defendieron el Romanticismo moderado y tradicionalista del
modelo de Böhl, negando decididamente las posturas neoclásicas. En sus páginas
se hace por primera vez una exposición de la ideología romántica a través de un
artículo de Luigi Monteggia titulado Romanticismo.

Buenaventura Carlos Aribau
Algunos escritores liberales españoles, emigrados por vicisitudes
políticas, entraron en contacto con el Romanticismo europeo, y trajeron ese
lenguaje a la muerte del rey Fernando VII en 1833. La poesía del romántico
exaltado está representada por la obra de José de Espronceda y la prosa,
por la figura decisiva de Mariano José de Larra. Un romanticismo moderado
encarnan José Zorrilla, poeta y dramaturgo, autor del Don Juan Tenorio;
y el Duque de Rivas, que, sin embargo, escribió la obra teatral que mejor
representa los temas y formas del romanticismo exaltado: Don Álvaro o la
fuerza del sino.

José Zorrilla
Ángel de Saavedra, duque de Rivas
Un Romanticismo tardío, más íntimo y poco inclinado por temas
político-sociales, es el que aparece en la segunda mitad del siglo XIX, con la
obra de Gustavo Adolfo Bécquer, la gallega Rosalía de Castro, y Augusto Ferrán,
que experimentaron el influjo directo con la lírica germánica de Heinrich Heine
y del folclore popular español, recopilado en cantares, soleás y otros moldes
líricos, que se publicó en esta época.

Gustavo Adolfo Bécquer

Rosalia de Castro

Romanticismo italiano
Giovanni Berchet
Ugo Foscolo
Giacomo Leopardi
Alessandro Manzoni

Giacomo Leopardi
en 1820.
El Romanticismo italiano tuvo su manifiesto en la Lettera
semiseria di Grisostomo al suo figliolo de Giovanni Berchet (1816) y
destaca, sobre todo, por la figura de los poetas, Ugo Foscolo autor del
famoso poema Los sepulcros, y Giacomo Leopardi, cuyo pesimismo se
vierte en composiciones como El infinito o A Italia. El
romanticismo italiano tuvo también una gran novela histórica, I promesi sposi
(Los novios), de Alessandro Manzoni.

Alessandro Manzoni

Romanticismo ruso
Alejandro Pushkin

Aleksandr Pushkin
En Rusia, el Romanticismo supuso toda una revolución, pues
autorizó como lengua literaria el hasta entonces poco cultivado idioma ruso. El
artífice de este cambio fue el gran poeta Alejandro Pushkin, acompañado
de numerosos seguidores e imitadores.

Romanticismo checo
Karel Hynek Mácha
František Čelakovský
Ján Kollár.

Karel Hynek Mácha Ján Kollár
En la literatura checa destacan los poetas Karel Hynek Mácha
y František Čelakovský y el eslovaco, y también ideólogo del paneslavismo
romántico, Ján Kollár.

Romanticismo portugués
Almeida Garret
Alejandro Herculano
Antero de Quental
En Portugal introdujeron el Romanticismo Almeida Garret y
Alejandro Herculano; puede considerarse postromántico al gran poeta
Antero de Quental.

Almeida Garrett Antero de Quental

Romanticismo rumano y húngaro
Mihai Eminescu
Sándor Petőfi
En Rumania, su máximo exponente fue Mihai Eminescu y, entre
los húngaros, sobresalió el poeta Sándor Petőfi.

Mihai Eminescu Daguerrotipo
de Sándor Petöfi

Romanticismo estadounidense
William Cullen Bryant
Edgar Allan Poe
James Fenimore Cooper
Henry David Thoreau

William Cullen Bryant

Edgar Allan Poe
El Romanticismo estadounidense, salvo precedentes como William
Cullen Bryant, proporcionó a un gran escritor y poeta, Edgar Allan Poe,
creador de una de las corrientes fundamentales del Postromanticismo, el
Simbolismo, y a James Fenimore Cooper (discípulo de las novelas
históricas de Scott). Se puede considerar un postromántico el originalísimo
pensador anarquista Henry David Thoreau, introductor de ideas anticipadas
a su tiempo como la no violencia y el ecologismo, y autor del famoso ensayo
Sobre la desobediencia civil. En los Estados Unidos también se habla de
transcendentalismo.

James Fenimore Cooper Henry David Thoreau

Romanticismo argentino
Esteban Echeverría
José Hernández
José Mármol
Domingo F. Sarmiento
Eduardo Gutiérrez

Esteban Echeverría, figura destacada del romanticismo argentino,
escribió «La cautiva» y «El matadero».
El Romanticismo tuvo su primera manifestación en la Argentina con
la aparición en 1832 del poema Elvira o la novia del Plata de Esteban
Echeverría, quien lideró el movimiento que se concentró en la llamada
Generación del 37 y tuvo uno de sus centros en el Salón Literario. El
romanticismo argentino integró la lengua tradicional española con los dialectos
locales y gauchescos, incorporó el paisaje rioplatense a la literatura y los
problemas sociales. El romanticismo argentino se produjo íntimamente ligado con
el romanticismo uruguayo. En Hispanoamérica, el contenido nacionalista del
romanticismo confluyó con la recién terminada Guerra de Independencia
(1810–1824), convirtiéndose en una herramienta de consolidación de las nuevas
naciones independientes, recurriendo al costumbrismo como una herramienta de
autonomía cultural.

José Hernández José Mármol
Entre las obras más importantes del movimiento se destacan «La
cautiva» y «El matadero», ambas de Echeverría, el Martín Fierro
obra maestra de José Hernández, Amalia de José Mármol,
Facundo de Domingo F. Sarmiento y el folletín y obra dramática Juan
Moreira de Eduardo Gutiérrez, considerado fundador del teatro
rioplatense.

Sarmiento

Romanticismo mexicano
Manuel Acuña
El romanticismo mexicano se distinguía por amalgamar el
periodismo, la política, el positivismo y el liberalismo, pues surgió en los
años previos a la Independencia de México. El poeta Manuel Acuña es
posiblemente el máximo representante del romanticismo en México.

Otros romanticismos en Latinoamérica
Ricardo Palma
José María de Heredia
Hay quienes sostienen que el Romanticismo poético en español tuvo
manifestaciones pobres y que obras más acordes con esta sensibilidad
se encuentran en las crónicas histórico-ficticias (Tradiciones) del peruano
Ricardo Palma. Otros nombres a destacar son el cubano José María de
Heredia.

Ricardo Palma José María de Heredia

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